Conversamos con la Comisión de Educación de REAS sobre la Economía Social y Solidaria

Conversamos con la Comisión de Educación de REAS sobre la Economía Social y Solidaria

Una de las líneas de trabajo del proyecto Villaverde Activa está centrada en la Economía Social y Solidaria (ESS). En las últimas semanas, hemos lanzado la Guía “La Economía Social y Solidaria en el contexto Educativo” y un programa de moneda por tiempo social. Todo ello no habría sido posible sin la colaboración de la Red de Economía Alternativa y Solidaria de Madrid.

Dentro de REAS existe una Comisión de Educación y con parte de su equipo hemos conversado en los últimos días sobre la ESS y mucho más.

Esta Comisión surgió a finales de 2017 con el objetivo de acercar la ESS al ámbito educativo y su desarrollo se sumó al trabajo de sensibilización que ya venían realizando previamente otras entidades de REAS. Actualmente, pretende elaborar una estrategia para acercar la ESS a los distintos niveles educativos formales y no formales. Para ello, entre algunas de sus actividades se encuentra la participación en congresos y jornadas, la elaboración de un repositorio de materiales didácticos sobre economía social y solidaria y la organización de actividades de sensibilización. Como líneas de trabajo futuras, pretenden realizar formación a profesorado y plantear la realización de prácticas de alumnado en empresas de economía social y solidaria.

Vamos con la entrevista:

Pregunta: ¿Podríais resumir brevemente qué es la Economía Social y Solidaria?

Respuesta: La Economía Social y Solidaria (ESS) es mucho más que una propuesta económica. La podemos entender como una propuesta de organización de la vida centrada en la satisfacción de las necesidades educativas, económicas, culturales y sociales de las personas y de la comunidad a través de la solidaridad y la democracia. Es una propuesta que plantea alternativas y demuestra que existen otras formas de consumir, de trabajar, de aprender, de relacionarse y, en definitiva, de vivir.

La ESS integra en sus planteamientos la realidad social interdependiente y ecodependiente en la que se sitúan nuestras vidas, proponiendo otra relación con la naturaleza y subordinando la economía al bienestar humano y natural –esto es, considerando el dinero como una herramienta, y no como un fin-.

La ESS, que integra en sus planteamientos las cruciales aportaciones de la economía feminista y la economía ecologista, representa un contenido idóneo a través del cual abordar planos fundamentales en la actual sociedad: en el socio-afectivo, una nueva forma de relacionarnos basada en la interdependencia, los cuidados y las relaciones de apoyo mutuo; en el físico-terrenal, la organización de la producción y el trabajo de tal forma que no se socaven las bases materiales del planeta y que se hagan compatibles con la reproducción de la vida, la dignidad de las personas y la justicia; y en el plano político-filosófico, el entendimiento de la vida en torno a parámetros de austeridad, humildad y co-responsabilidad.

Pregunta: ¿En qué momento se encuentra en el Estado español? ¿Cuáles son sus principales retos de cara al futuro más próximo?

Respuesta: La realidad cuantitativa de la ESS en España es pequeña, si bien los cambios que ya está  produciendo hoy día en diferentes espacios y comunidades en las que se inserta tienen un alto valor e impacto y demuestran que la economía social tiene gran margen de expansión y transformación.

En el plano institucional también se está produciendo una mayor consideración respecto a la economía social y solidaria y el deber -establecido en la Constitución- de impulsarla. Así, recientemente el Partido Popular ha aprobado una Estrategia Nacional de Economía Social, y también numerosos gobiernos municipales están desarrollando estrategias y políticas municipales de desarrollo de la economía social.

La ESS del conjunto del Estado español está compuesta por empresas de diferentes dimensiones que actúan en una gran parte de los sectores de actividad existentes. Si atendemos a las estadísticas de CEPES, existen 43.000 entidades de ESS que facturan 150.000 millones de euros, equivalente al 10-12% del PIB –este porcentaje asciende al 20% en el caso de Nueva Zelanda, al 18% en Francia y Holanda y al 14% en Finlandia–. Por tanto, aunque decimos que la ESS es aún pequeña, es más grande de lo que podemos pensar a priori.

Esto demuestra que la ESS no es una utopía ni una alternativa aún por construir, sino que ya está siendo y ya está contribuyendo a mostrar que existe y es posible otra manera de funcionar en el plano económico.

Más allá de los periodos de crisis económicas y de las cifras exactas, inexistentes en muchos casos e incomparables en otros, se puede afirmar que la ESS y el número de empleos remunerados crecen en España, que el grado de conocimiento de la misma –aún muy bajo– va aumentando y que cada vez más personas deciden emprender con fórmulas de ESS.

Según la ONU, la Economía Social y Solidaria se enfrenta a ocho grandes retos a nivel mundial:

  • La transición de la economía no formal al trabajo decente.
  • La ecologización de la economía y la sociedad.
  • El desarrollo económico local.
  • La construcción de ciudades y asentamientos urbanos sostenibles.
  • El bienestar y el empoderamiento de las mujeres.
  • La seguridad alimentaria y el empoderamiento de los pequeños agricultores/as.
  • La cobertura sanitaria universal.
  • Las finanzas solidarias.

Además de los anteriores, la ESS española se enfrente actualmente a los siguientes retos:

  • Presentarse como una propuesta integral viable y dirigida al conjunto de la población -y no únicamente a los sectores de población excluidos socialmente, como se ha pensado siempre-.
  • Ser capaz de diferenciarse de otras propuestas económicas (como la denominada economía colaborativa) y otras terminologías (como emprendimiento social) que tienden a apropiarse del discurso de la economía social y solidaria pero que en realidad están redundando en la precarización de las condiciones laborales y en la dimensión individual de nuestras vidas. Frente esto, la ESS propone la dimensión colectiva, democrática y ecoconsciente para abordar nuestros objetivos vitales.
  • Generar un mayor impacto que tenga mayores efectos transformadores en la economía y en la forma de vida de las personas.
  • Posicionarse como un actor clave para el desarrollo y formulación de propuestas políticas.

Pregunta: En relación a este tema, parece que las monedas sociales están “de moda” tanto en nuestro país como a nivel internacional. ¿Qué aspectos positivos destacaríais de estas iniciativas?

Recogiendo el trabajo que hace la Comisión de Moneda Social de REAS/Mercado Social, podemos afirmar que las monedas sociales tienen el objetivo de favorecer al comercio local y de proximidad frente a las grandes cadenas que presionan a la competencia bajando sus precios hasta límites inasumibles para el resto de comerciantes. Las monedas sociales permanecen en el territorio hasta tres veces más que el dinero convencional. Además, son monedas no acumulables, por lo que se evita la especulación fruto de las monedas basadas en la deuda.

La moneda social tiene además un alto valor pedagógico, ya que representa una herramienta idónea para trabajar multitud de aspectos de nuestra cotidianidad y nuestros contextos sociopolíticos.

Pregunta: En el proyecto Villaverde Activa trabajamos, entre otras muchas cuestiones, para poner de manifiesto que consumir no puede ser un acto consciente y automático, sino que debe estar vinculado con el poder de la ciudadanía para mejorar la sociedad y el entorno. Hemos apostado por trabajar esta cuestión desde edades tempranas a través de la Guía “La Economía Social y Solidaria en el contexto Educativo”. ¿Son las aulas una de las claves para conseguir esa consciencia del poder que tenemos como consumidores y consumidoras?

Respuesta: La escuela de hoy debe tener como misión fundamental intentar formar personas con unos principios y valores humanistas orientados a la transformación positiva de la sociedad. Conseguir esto implica ir más allá de la modificación parcial de los contenidos curriculares o de los métodos de enseñanza, haciendo necesario un cambio en la manera en la que entendemos el concepto de conocimiento y su función social y por ende en la manera en la que entendemos la escuela y la educación.

El carácter intrínsecamente educativo de la economía social –cuenta con el principio de educación entre sus principios ideológicos fundacionales–, hace que la ESS sea una buena herramienta para tratar de buscar temas y maneras que faciliten la verdadera tarea a acometer: la transformación de las conciencias y el cambio de paradigma educativo. En este sentido, apostar hoy en día por la educación y la cultura de la cooperación conduce a considerar la ESS como espacio de esperanza lleno de posibilidades. La ESS y el aprendizaje cooperativo (AC) representan un buen marco conceptual donde poder reflejar las experiencias del alumnado y una oportunidad para explorar y reconsiderar cómo interactuamos y nos relacionamos con el mundo.

No obstante, presenciamos cómo la escuela no responde ya ni a su función de formar personas capaces de integrarse en el sistema laboral, ni tampoco a la de transformar la sociedad. En lo que refiere a la ESS, al completar el periodo de educación obligatoria con 16 años, lo más probable es que el alumnado del Estado español no haya escuchado conceptos como “economía social” o “cooperativismo”. El sistema público español de educación obligatoria no incluye contenidos relacionados con la cooperación en general, ni con la economía social en particular, ni siquiera en el área de conocimiento de ciencias sociales.

Por supuesto que las aulas son uno de los espacios clave, pero creemos que es interesante plantear que todas las instituciones de la sociedad -entendiendo la palabra institución de una manera amplia- deben cumplir una función educativa que nos permita la continua reconsideración de nuestras formas de vida y de nuestro papel en el planeta. Entendiendo también que la educación debe ser un proceso continuo que atraviese no solo a las personas jóvenes, sino a todas las generaciones de la sociedad.

Pregunta: Aparte de este trabajo en el aula, ¿qué más tendríamos que hacer como sociedad civil para promover valores y actitudes que fomenten una economía más justa?

Respuesta: De igual modo que la ESS nos ayuda a darnos cuenta del poder que tenemos las personas para transformar la economía a través de nuestros comportamientos cotidianos y también a través de la vinculación y la organización con otras personas, se trata de adquirir este punto de vista en todas las esferas de nuestras vidas. Implicarnos en nuestras comunidades de vecinas/os (saber con quién vivimos), formar parte activa de la vida de nuestros barrios (conocer a la persona que nos vende el pan), conocer las necesidades de nuestro entorno y pensar colectivamente maneras de responder a nuestras necesidades que no pasen única y exclusivamente por soluciones de mercado basadas en el consumo son parte de nuestra tarea como sociedad civil.

Además, por supuesto, es importante seguir presionando a las instituciones de cara al cumplimiento de muchas leyes que hoy en día se incumplen, a la transposición de numerosa legislación europea que en España aún no aplicamos, y a la modificación de todos aquellos aspectos de la cultura política y empresarial de nuestro país incompatibles con una economía justa.

Pregunta: Por último, ¿podríais compartir algunas iniciativas o campañas que consideres especialmente interesantes sobre la economía social y solidaria?

Respuesta: Desde la perspectiva educativa, en los últimos años se han llevado en el Estado español numerosas experiencias de gran interés en el plano educativo, pero que por lo general no cuentan con continuidad. En este sentido, conviene dar a conocer que la Ley de Economía Social contempla en uno de sus artículos que “los poderes públicos, en el ámbito de sus respectivas competencias, tendrán como objetivos de sus políticas de promoción de la economía social (…) introducir referencias a la economía social  en los planes de estudio de las diferentes etapas educativas”.

Volviendo a las experiencias de interés, recientemente se están publicando numerosos materiales didácticos para trabajar la ESS desde los diferentes niveles educativos. Este es el caso de la propia Guía “La Economía Social y Solidaria en el contexto Educativo”, pero también de otros materiales elaborados por ejemplo desde el Proyecto MARES de Madrid, un proyecto digno de conocer.

También existen juegos como el Commonspoly que representan una manera lúdica de aprender y reflexionar en torno a la propiedad y la gestión de los diferentes recursos con que contamos las sociedades para vivir.

En el plano más formal, la labor de ecosocialización del currículum educativo que la Fundación FUHEM lleva a cabo desde hace años es digna de mención. En esta misma dirección, recientemente se ha constituido –en el marco del Foro Social Mundial- la Campaña global por un currículum educativo de economía social y solidaria.

Diferentes programas (especialmente en Andalucía y Catalunya) han impulsado la creación de cooperativas escolares –una herramienta especialmente interesante para trabajar la inclusión de la ESS en el ámbito educativo- a través de las que el alumnado crea sus propias cooperativas durante el periodo educativo y aprende en relación a la gestión, la toma de decisiones, la comercialización, etc.

El programa Pam a Pam, que está siendo llevado a cabo en Catalunya y la Comunidad Valenciana, representa una iniciativa de éxito consistente en un proceso de identificación participativa de los diferentes establecimientos de economía social y solidaria de un determinado territorio, de modo que la propia población se forma para llevar a cabo procesos de mapeo de todas las alternativas de consumo y comercio existentes, con el objetivo de dar visibilidad a las mismas y ofrecer a la población local un mapa con las alternativas económicas a su alcance. En el caso de Valencia, esta iniciativa se está llevando a cabo desde los centros educativos, de modo que es el propio alumnado el que recibe formación sobre la economía social, para posteriormente llevar a cabo el proceso de identificación y conocimiento de los comercios locales y sostenibles de su entorno.

Como vemos, existen numerosas iniciativas que en su conjunto abarcan un amplio abanico de oportunidades de transformación.