En Colombia ser líder social es un oficio de alto riesgo

En Colombia ser líder social es un oficio de alto riesgo

En Colombia ser líder social es un oficio de alto riesgo

Autor: Gerardo Vega // Presidente de la Fundación Forjando Futuros
Asumir liderazgos sociales o la defensa de los Derechos Humanos en Colombia es una actividad de riesgo. Son múltiples los asesinatos, amenazas, atentados y agresiones de los cuales son víctimas. Lo más preocupante es que el hostigamiento ha aumentado después de la firma del acuerdo de paz entre el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc en el año 2016.
Si bien han sido varios los informes de organizaciones sociales, entidades del Estado, Universidades, entre otras, contando la situación y entregando diferentes cifras, todas coinciden en que la situación de riesgo aumenta para los liderazgos en las zonas rurales y urbanas donde se ubican. Las causas mas comunes del exterminio están vinculadas a su trabajo y lucha por tres reivindicaciones principalmente: 1- la restitución de tierras de las que fueron despojadas por terratenientes o narcotraficantes para establecer rutas de envió de drogas. 2- la defensa del medio ambiente y oposición a la explotación extractiva de minerales. 3- participar o liderar programas de sustitución de cultivos ilícitos (coca). Todas estas violaciones además recaen sobre personas que han defendido y promueven el proceso de paz como vía para que Colombia logre la paz estable y duradera.
Es el caso de la organización no gubernamental Somos Defensores que acaba de entregar su más reciente informe en el que concluye que “desde 2010 hasta junio de 2018 fueron asesinados 609 líderes sociales, se registraron 2.646 amenazas y 328 atentados contra esta población” y que “cada dos días, uno de estos hombres y mujeres es amenazado, desplazado o asesinado”.
A estos datos se suman los 80 líderes y lideresas de restitución de tierras que, desde el año 2008 a la fecha, han perdido la vida por reclamar la tierra que les fue despojada o que tuvieron que abandonar por culpa de los grupos armados ilegales, empresarios financiadores del paramilitarismo y hasta del mismo Estado.
Lo que aumenta la preocupación de estos asesinatos sistemáticos es que fueron aumentando después del acuerdo de paz y se incrementaron aún más este año de comicios legislativos y presidenciales donde se midieron las fuerzas políticas de la izquierda y de la extrema derecha, resultando ésta última ganadora sin que aún dé garantías reales a los líderes.
Durante el primer semestre de 2018, según el informe de Somos Defensores, en el departamento de Cauca fueron asesinadas 13 personas, siendo el departamento con más líderes asesinados; le sigue Antioquia (12), Norte de Santander (10), Valle (6), Córdoba (5); Arauca, Chocó y Nariño (con 4 casos cada uno); Meta y Putumayo (3); Risaralda, Bogotá, Bolívar, Caquetá y Santander (2), y Quindío, Huila y Vichada con un caso respectivamente.
Como ya lo hemos manifestado en otras ocasiones desde la Fundación Forjando Futuros, la situación es crítica, pues no solo se vulnera la integridad de estas personas, sino que se limita su participación política con el fin de entorpecer importantes procesos para el país. Es por lo anterior, que ahora más que nunca se necesitan medidas de prevención y protección para el libre ejercicio de la defensa de los derechos humanos y el liderazgo social. ●