Entrevista a Bianka Rodríguez, mujer trans defensora de DDHH en El Salvador

Entrevista a Bianka Rodríguez, mujer trans defensora de DDHH en El Salvador

Sabrina García e Ignacio Baeza, ACPP Centroamérica

Bianka Rodríguez, directora ejecutiva de la ONG Comunicando y Capacitando a Mujeres Trans (COMCAVIS) -que recientemente estuvo en España de la mano de ACPP-  acaba de recibir el premio Nansen que otorga ACNUR en reconocimiento a su labor en la protección de personas LGBTI refugiadas o desplazadas. Conversamos con ella con motivo del 25N.

¿Cómo se sufre la violencia siendo mujer trans?

Uno de los problemas más apremiantes en El Salvador son las desigualdades sociales, que se traduce en un conjunto de acciones violentas que colocan a las personas LGBTI en un tercer plano, en especial a las mujeres trans, lo cual nos coloca en una situación de especial vulnerabilidad, marcada por la violencia y la discriminación basada en la orientación sexual, identidad o expresión de género. A diario las mujeres diversas estamos expuestas a asesinatos, agresiones físicas, violaciones sexuales, tortura, extorsión, amenazas, desplazamientos forzados, y como resultado final existe una grave violación de derechos humanos: derecho a la identidad, a la vida, al trabajo, la educación, a la justicia; pero al mismo tiempo, el gran reto que con lleva sobrevivir y resistir en uno de los países más violentos de la región aunado el silencio, la indiferencia y la falta de interés del estado salvadoreño.

¿Existe protección por parte de los titulares de obligaciones (Estado)?, ¿existe comprensión?

A pesar de que se vislumbraban luces de avances en la protección de nuestros derechos, por ahora somos una población invisible para el Estado. Soy consciente que en la lucha por nuestros derechos, estos se conquistan y se pelean en la calle, por lo cual le demando al Estado a que entable un diálogo con la sociedad civil LGBTI. Apelo en especial al Ejecutivo, presidido por el Sr. Nayib Bukele, quien fue electo para ser presidente de todos los ciudadanos salvadoreños, no de un sector específico. Siempre estaremos en pie de lucha y nuestro estandarte será la bandera manchada de sangre de todas las personas LGBTI que murieron por la falta de protección de un Estado, misógino, machista, xenófobo y homolesbobitransfóbico.

¿Existen mecanismos de autoprotección/autocuidado en las zonas marginales y/o rurales?

A nivel nacional, por parte de los gobiernos locales no existen políticas contra la discriminación hacia personas LGBTI, y muy pocas se han abierto al trabajo con esta población, y hay algunos gobiernos locales que discriminan a personas LGBTI en espacios públicos. Por otra parte uno de nuestros objetivos fundamentales es generar comunidades inclusivas donde las lideresas y líderes LGBTI se apropien de sus espacios y que demanden sus derechos a los actores locales de sus comunidades.

Recientemente has recibido el Premio Nansen de ACNUR como reconocimiento al trabajo de protección a las personas LGBTI desplazadas, felicidades ¿Qué razones se han destacado para otorgarte el galardón? ¿Qué retos y/o responsabilidades se abren con esta especial mención?

Para mí, este reconocimiento reconoce una realidad de lo que muy pocos hablan, que viene a fortalecer mi lucha en la defensa de nuestros derechos. Es un reconocimiento no solo para mí si no para aquellas que se ven obligadas a huir de un país que solo nos ofrece violencia y que, a su vez reconoce la inmensa labor que hago junto a mi equipo con el fin de generar un país más inclusivo, donde las desigualdades desaparezcan. Como activista trans de derechos humanos tengo claro que siempre existirán retos en esta materia, no obstante no daremos marcha atrás en la lucha por su reconocimiento. Seremos el grito de aquellas que les callaron su voz, y denunciaremos la desprotección que sufrimos y que nuestro Estado no hace nada por avanzar.

¿Qué retos tienen los colectivos de mujeres trans en El Salvador?

Vivir plenamente en dignidad y derechos. Las mujeres trans y hombres trans no existimos ya que se nos niega el derecho al reconocimiento de nuestra identidad, situación que conlleva la negación de los demás derechos y que por la falta de una legislación que regule nuestro nombre y género nos vemos inmersas en las violencias y violaciones por parte de la sociedad y del Estado. Y uno de nuestros retos más grandes es que se nos reconozca como titulares de derechos puesto que por ahora nuestros derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales están relegados, y existimos únicamente cuando los funcionarios y funcionarias que se presentan al escrutinio para ser electos en cargos políticos requieren nuestros votos, después de ello somos un problema que quieren invisibilizar. ●